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Desde pequeño recuerdo que en mi
casa siempre había palomas, mi padre las tenía en un
pequeño palomar en la azotea, la puerta siempre estaba
abierta y entraban y salían constantemente, facilitando
con ello que palomas mensajeras perdidas tomaran el
palomar como un punto de avituallamiento y para algunas
su casa para siempre.
Cuando ya tenía 15 años me fui
aficionando a las palomas al ver que mi primo José
Manuel empezaba a tener mensajeras y a competir con
ellas, aunque su afición duró muy poco, a mí me marcó,
creando en mí un vínculo cariñoso con estas atletas.
En 1977 , a pesar que tuve que
emigrar con mi familia cuando aún no contaba con 18 años
a Inglaterra, mi afición por las palomas era tanta que
incluso allí tuve palomas, aunque pocas, estas me dieron
la retomada ilusión.
En lo referente a la cría, es un
apartado del ciclo anual que me gusta muchísimo y por lo
cual me considero un colombicultor, criando
principalmente una línea de palomas básicamente Jan
Aarden que pueda competir en todas las distancias, tanto
en velocidad, medio fondo , fondo y gran fondo. Para
ello es muy necesario la práctica de la consanguinidad
en la cría y el apoyo de un sistema informático que
garantiza y controla los cuadros genéticos que llegan a
tener en algunos casos hasta 9 generaciones, lo que
indica la pureza de esta gran raza de palomas en mi
palomar.
Tengo en la actualidad 20 parejas
reproductoras Aarden, 5 parejas Janssen y Van Loon
importadas y 3 parejas de palomas importadas de Cuba.
Básicamente mi cultivo es de raza
Aarden de las líneas de forjados colombófilos europeos
que han continuado este fenotipo como son Van Geel,
Michael Buijk, Van der Wegen, Boyen, Brugemann y
Theelen.
Hoy por hoy no concibo la vida
diaria sin la paloma mensajera, ya forma parte de mi; a
pesar que no tengo mucho tiempo libre por motivos
laborales, tengo una respetable cantidad de atletas con
las que trato de competir desde hace algunos años a muy
alto nivel. Gracias a mi hermano Víctor Manuel que las
atiende por las mañanas puedo realizar estas
competiciones año tras año.
Mi ilusión sería llegar a ser
pensionista teniendo aún esta noble afición para así
disfrutarla con mucho más tiempo libre.
Domingo Mario
Díaz Acosta |